Nuestros aromas manchegos son únicos en el mundo
yo a ellos me sucumbo, ¡¡ como los echo de menos ¡¡.
Olor a tormenta seca,
el color del cielo gris,
el color del cielo gris,
desde la Ceca a la Meca no existe color así.
Olor a uva vendimiada,
remolques llenos de ella,
remolques llenos de ella,
contemplarla apretada,
¡¡ oh ¡¡ qué imagen más bella.
¡¡ oh ¡¡ qué imagen más bella.
Por la mañana temprano,
olor a frescura viva,
olor a frescura viva,
hasta que llegue el calor próximo al mediodía.
Cuando enjalbegan fachadas,
ese olor a blanca cal,
ese olor a blanca cal,
parece obra de hadas,
esa forma de pintar.
esa forma de pintar.
Y cuando las fiestas llegan,
olor a pinchos y churros,
olor a pinchos y churros,
coches de choque y verbena,
eso si que es cosa buena.
eso si que es cosa buena.
¡¡ Ay mis aromas manchegos ¡¡
os oleré allá en el cielo,
aromas de mi Provencio.
os oleré allá en el cielo,
aromas de mi Provencio.
Ricardo
Martínez Moreno de El Provencio
22 de julio
de 2013. Sada (A Coruña)