Cuanto sufres,
y a cuanta gente tuviste,
sentiste el amor
y también sufriste.
Nunca te quejas,
pero a veces, tú gruñes
por ver falsedad
y aunque nunca huyes,
sientes de verdad.
Aguantas alcohol,
sujetas a enfermos,
sientes el amor,
que sin ojos puedes verlo.
Te quiero porque me aguantas,
y aunque a veces estás harta,
nunca me lo dirás,
porqué en ti nadie pensó
que un día podrías hablar.
Ricardo Martínez Moreno de El Provencio (Cuenca)
Sada (A Coruña) 16 de octubre de
2013